Hace poco tuve una discusión con mis hijos mayores, es normal, pasa, pero está vez no entendíamos de parte y parte porque se dió o la solución.
Cada parte explicaba su posición, exponiendo los detalles tratando de aclarar las cosas, pero por mucho que cada uno se esforzaba no llegábamos a nada.
"Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan. Señálame cualquier cosa en mí que te ofenda y guíame por el camino de la vida eterna" Salmos 139:23-24
Durante la larga conversación, pensando que no íbamos a llegar a ninguna parte, decíamos entre frases "El señor revelará", "Dios nos mostrará". Posteriormente, mientras recapitulabamos lo sucedido, nos dimos cuenta que en una parte de lo ocurrido yo no había sido claro en un detalle y esa omisión de detalles conllevó a la gran confusión y discusión; la confusión lleva a suponer, y suponer lastima el corazón. Al exponer el error todos nos pedimos perdón y se acabó la discusión.
A medida que pasan los años vamos creciendo en sabiduría, conocimiento pero a veces va acompañado de nuestro ego que nos limita a seguir aprendiendo, a mejorar. Aprender o mejorar implica que somos ignorantes en algo o que no somos buenos en algo, y eso choca con nuestro ego.
"Humíllense delante del Señor, y él los levantará con honor" Santiago 4:10
Humillarse no es sentirnos menos, humillarse es reconocer que podemos ser mejores, y que podemos lograrlo de la mano de Dios. Dios es sabiduría, amor, paciencia, bondad, fortaleza; si declaramos, humildemente, que nos hace falta cualquiera de ellas, podremos obtener cada una de ellas de El. De otra manera, cerrados en nuestra propia sabiduría cerraremos todas las puertas para lograr ser mejores.
¡Examíname Oh Dios, revela cada cosa que necesito perfeccionar, mejorar y solo lo podré lograr de tu mano señor! Incluye en tus oraciones está petición al señor con corazón dispuesto, y prepárate para recibir humildemente la formación de nuestro padre Dios, siempre se puede ser mejor, y ese es el camino a la santidad.
¡Dios te bendiga!
