¡Cristo ha muerto!
El domingo anterior, todas las ramas se agitaban y la gente gritaba a grandes voces, "Es El, es El, Hossana en el cielo", porque había llegado el tan esperado, el hacedor de milagros, el que revive muertos, sana enfermos; todos querían su milagro del que todo lo puede. Pero hoy, los mismos gritaban "Liberen a Barrabás".
Hoy tambien dos de sus discípulos, luego de tres años de caminar con Cristo, cayeron en sus pasiones. Judas lo entregó por su avaricia, Pedro casi mata a un romano con una espada por la injusticia y lo negó tres veces por miedo a ser arrestado.
Muchos pensarían que ellos deberían ser los más fuertes, los que no debieron caer, pero ellos confirmaron la razón por la cual Cristo tenía que sufrir y morir por nosotros.
Nuestras pasiones y emociones son tan fuertes que pueden llegar a controlar nuestra voluntad. Irá que termina en venganza, odio que termina en rencor, temor que termina en depresión, tristeza que termina en desesperanza, deseo que termina en lujuria. Cristo murió para que "....Todo aquel que en El crea NO SE PIERDA, más tenga vida eterna".
Cristo murió para que no nos perdamos en nuestras pasiones y emociones, porque ellas traen ruina y dolor a nuestras vidas. Pero a veces son tan fuertes que preferimos pasar por alto las enseñanzas de Jesús y somos parte de la gente gritando "Liberen a Barrabás", quiero liberar mis emociones no quiero cargar mi cruz.
Cristo ha muerto, todo se ha consumado. El rastro de la sangre de del cordero está en el piso y deja la huella clara y perfecta de lo que Cristo vino a hacer:
"Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará" S. Mateo 16:24-25
Judas había caminado con Jesús, el se dió cuenta lo que había hecho, pero sintió una cruz muy pesada y prefirió acabar con su vida. Pedro en cambio, negó a Jesús, se dió cuenta de su error pero decidió cargar su cruz y seguir a Jesús, es la forma de ganar la batalla a nuestras emociones y pasiones.
"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí" S. Juan 14:6
Gracias señor, gracias Dios por haber enviado a tu hijo, gracias Jesús por haber hecho lo que hiciste el día de hoy, derramar hasta la última gota de sangre para que sigamos su rastro que nos guía a la cruz. La cruz nos libera, la cruz nos redime, la cruz nos da paz, la cruz nos da un gozo tal que nada en este mundo nos lo quitará.
Oraremos señor para que tú obra que empezó en la cruz haga su trabajo en nuestros corazones y vivir todo lo que tienes preparado para nosotros; y cuando el tiempo en la tierra se acabe, estar en tu presencia y vivir junto a ti por toda la eternidad. Amén.
¡Dios te bendiga, Dios nos bendiga!
