PASTOR JAIME MORA

BLOGGER Y PODCASTER

«Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todo será añadido» Mateo 6:33

Maldecir

La palabra "Maldecir" suena a película de terror, brujas o Harry Potter con sus conjuros. Aunque no tiene nada que ver con ello, si tiene un efecto parecido.

Maldición viene del latín "Maledicto" que significa -Accion o defecto de desear que le ocurra el mal a otra persona-.

Todos hemos recibido algún tipo de maldición a lo largo de nuestra vida, sea por una discusión, por terminar una relación sentimental o de negocios, por un incidente en la calle, o por otras razones.

No existen palabras neutras, bendecimos o maldecimos, indisponemos o animamos, sanamos o herimos Las palabras tienen verdadero poder y debemos ser cuidadosos de como las empleamos. "De lo que abunda en el corazón habla la boca". Damos con nuestras palabras de acuerdo a cómo esté nuestro estado de ánimo y de como estén nuestros pensamientos, y los primeros que lo reciben son los que están más cerca de nosotros, nuestras familias.

"Eres un inútil" "Eres un bueno para nada" "Eres un vago" "No me molestes que estoy ocupado" "Espero que Dios te castigue". Estas y muchas otras frases las hemos dicho o escuchado. Estas frases van cargadas de emociones, y ese es su objetivo, hacer sentir mi dolor, ira, tristeza, pero es un error. Estas frases no hacen recapacitar, mejorar, concientizar, solo expresan emociones y generan emociones. De ahí que los hijos o pareja se llenan de emociones y todo termina en discusion.

"Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes" Efesios 4:29

Nuestras palabras deben edificar no destruir, amar no alejar, sanar no herir. "Puedes hacerlo mejor", "Me dolió lo que hiciste/dijiste", "No es el mejor momento, te parece si lo revisamos más tarde", "Te amo".

Usemos nuestras palabras de forma correcta, pero para eso deben ir cargadas de amor y el origen del amor es Dios. Llena tu corazón del amor de Dios, El te lo da todo, todo lo tienes gracias a El, dale las gracias; vive agradecido, llena tu corazón de gozo y paz que provienen de Dios y de tu boca saldrán palabras que construyen, edifican, unen, fortalecen y animan.

Recuerda, tus palabras construyen o destruyen, unen en amor o alejan con dolor.

¡Dios te bendiga!

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