PASTOR JAIME MORA

BLOGGER Y PODCASTER

«Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todo será añadido» Mateo 6:33

La última cena

Cristo ha llegado a Jerusalén, es recibido como el salvador, pero ya se está planeando su arresto y juicio por los que no lo quieren. Cómo un último deseo de un reo antes de ser ejecutado, Jesús programa uno de los momentos más celebrados y recordados de la vida Cristiana, la última cena.

Todos están sentados a la mesa, los que han caminado con El los últimos años; los que lo conocen y han vivido uno a uno sus enseñanzas. Pero también están sentados en esa mesa, y Cristo lo sabe, alguien que lo iba a entregar por unas monedas de plata, otro que lo iba a negar tres veces y otro que no iba a creer hasta no ver el milagro. Aún así, Jesús celebró la última cena.

No corrió huyendo porque sus amigos lo iban a traicionar, se quedó para cumplir y hacer lo que tenía que hacer.

¿Cuántas veces huimos de nuestras responsabilidades porque tenes temor de la burla, la vergüenza o una traición? Cristo no huyó aún sabiendo lo que iba a sufrir, y lo hizo por amor.

"....Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama. Mas he aquí, la mano del que me entrega está conmigo en la mesa" S. Lucas 22:17‭-‬21

Cristo nos dejó una gran celebración para que recordemos y celebremos que todo lo que El hizo, lo hizo por amor. Entregó su cuerpo y su sangre, hasta la última gota, por nosotros, por su gran amor, el perfecto amor.

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" S. Juan 3:16

Nuestra salvación, el perdón de nuestros pecados es dada por gracia, y la gracia es dada por fe; fe en que todo, absolutamente todo se hace con y por amor.

Disfruta el banquete, el Cristo mismo, su carne y su sangre. Honra este inmenso regalo todos los dias imitando a Jesús, amando, amando, amando, hasta tu vida entregar.

¡Dios te bendiga!

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