PASTOR JAIME MORA

BLOGGER Y PODCASTER

«Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todo será añadido» Mateo 6:33

El gran banquete

Has recibido una invitación a una gran fiesta donde va a haber un gran banquete con los mejores platos que puedas imaginar: pastas, sushi, arroces, ensaladas, carnes, pescados, pollo en todas sus presentaciones. En fin, van a preparar tus platos favoritos. Que emoción, me voy a dar un banquete y comeré hasta quedar completamente lleno.

Llega el sábado y desayunas poco o mas bien nada, te sueñas con lo que te vas a comer en la noche. Lo mismo en el almuerzo, no pruebas bocado porque no puedes de la emoción de lo que vas a comer en la noche. Te imaginas lo lleno que vas quedar.

Cristo nos dejó un par de herramientas muy poderosas para nuestra vida espiritual: oración y ayuno. Oramos fervientemente, cada vez lo hacemos mejor, más largo y pronunciamos oraciones hermosas. ¿Y que tal el ayuno?

Así como nos preparamos para una fiesta y vamos con el estómago vacío, de la misma forma debemos estar vacíos para llenarnos del espíritu de Dios. ¡Ayunando!

Por definición ayuno es: 1) Dejar de comer por cierto tiempo, o 2) Privarse de cosas que consideramos positivas. Así que ayunar no solo es dejar de comer, también es dejar de usar el teléfono, ver Netflix, hacer nuestro deporte o actividad favorita, etc. Y todo esto con un firme propósito, ¡LLENARME!

"¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano? Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia" Isaías 58:6‭-‬8 RVR1960

"Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre" S. Lucas 4:1‭-‬2

Jesus mismo nos muestra que el camino se recorre llenos del ESPÍRITU SANTO. Pero primero debemos limpiar la casa para que entre. Si la casa está ocupada el Espíritu de Dios no puede entrar.

Ayunemos de todas esas cosas que llenan nuestra mente y corazón que nos alejan de una vida plena y dirigida por el señor. Y cuando lo hagamos, hagámoslo felices y contentos porque recibiremos el gran banquete: "El espíritu y la gloria de Dios"

¡Dios te bendiga!

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