La semana santa la hemos vivido de muchas formas. La hemos vivido viajando o haciendo romerías, misas, cultos, en casa o de otras formas.
Antes de la venida de Cristo, se celebraba la Pascua para conmemorar la liberación del pueblo de Israel de siglos de esclavitud. Dios guia a su pueblo a través de ríos, desiertos, dificultades hasta llevarlos a la tierra prometida.
Con la venida de Cristo, Dios envía a su hijo para liberarnos de la esclavitud del pecado. Pecados que nos llevan a desiertos de tristezas, años de sufrimientos, miedos, penas y resentimientos.
"Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna" Juan 3:16
Dios nos quiere ver libres de las cosas que nos quitan paz, la alegría, el gozo en nuestras vidas, y esto se logra cuando Cristo vive en nosotros.
¿Porqué no logro cosas buenas en mi vida? ¿Porqué tengo tristeza en mi corazón? ¿Porqué no vivo en plenitud mi vida?
No vivas los días por vivirlos, no vivas la semana santa como siempre la has vivido; busca que la semana santa viva en ti. Alza tu mirada al cielo, háblale a Dios, declarale los anhelos de tu corazón que El te escucha.
"Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces" Jeremias 33:3
Cristo sufrió y murió por ti, por tu liberación; murió para que todas las preguntas, anhelos de tu corazón, y las promesas del señor se cumplan en tu vida y de su mano vivas en plenitud, ¡LIBRE!
¡Dios te bendiga!
