A mi esposa le encantan las películas de navidad. Hay un canal de televisión que empieza a transmitir películas de navidad desde Noviembre hasta el 24 de diciembre, todos los días, todo el día. Haz los números, son bastantes.
Cada película trae un mensaje diferente en condiciones similares; hay un problema entre una pareja, amigos o familia, y las celebraciones navideñas se prestan para ayudar a que todo se solucione. Al final, prima el amor en familia y los protagonistas viven felices para siempre.
Cada uno de nosotros vivimos una película de navidad. Somos protagonistas, guionistas, productores y directores de nuestra propia película y deseamos llegar al final que queremos.
"Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio" 2 Timoteo 1:7
Hoy mi esposa me dijo que estaba muy feliz porque yo había hecho un cambio en mi vida y había vuelto a darle la importancia a la familia, a mi familia. He aceptado el guión que había para mí y deseché el guión que yo había creado. Volví a darles el papel principal de mi película a mi familia, cuando antes los tenía como secundarios y algunas veces de extras.
Hoy te invito a que revises el guión de tu película: los actores, la trama principal, dónde y cómo se desarrolla y que final estás esperando. Has las correcciones necesarias. Que los actores principales sean principales y que la trama sea el amor, no una película de guerra o suspenso.
Pero una parte fundamental de una buena película es quien la dirige. No importa si tiene los mejores actores o si la película tiene un gran presupuesto, lo más importante es quien la dirige.
Busca al mejor director y guionista para tu película. Gánate el premio a mejor película, mejor actor, mejor guión y vive la mejor película de tu vida y para esto necesitas que sea dirigida y escrita por el mejor de todos, Dios.
¡Dios te bendiga!

Buena reflexión.
Gracias por dar luz! Un gran abrazo