Tengo un gran amigo tenista que tiene una forma muy particular se hacer chistes. "Como decía mi abuela, nada se termina hasta que se termina". La obviedad de la frase, dicha en el momento justo, hace que todos perdamos la concentración y caigamos en una risa colectiva. De la misma manera, la frase de el blog de hoy, podría ser usada para uno de esos momentos; es una declaración verdadera y muy obvia. ¿Será?
Desde pequeños nuestros padres han procurado educar nuestro sentido común. El sentido común, el más común de los sentidos, tiene un alto componente cultural. Cuando alguien nos pega, lo común es pegarle de vuelta, "Papá, papá, me pegaron en el colegio" el papá, dependiendo de la cultura y formación, le da clases de cómo pegarle de vuelta o el mismo le pega por haberse dejado pegar. Ese se vuelve nuestro "sentido común", la primera reacción ante esa situación, "devuelva el golpe"
Fui criado en una familia católica, en colegio católico, con muchas tradiciones que dejaban claro que Dios era lo primero. Pero si es así, la palabra dice "Si alguien te da una bofetada en una mejilla, ofrécele también la otra mejilla. Si alguien te exige el abrigo, ofrécele también la camisa" Lucas 6:29 NTV. ¿Cómo así, al fin que, le pego o no le pegó? La respuesta deja de ser tan obvia, porque mi cultura y enseñanza hacen que dude o justifique el acto. -El empezó, se lo merecía, es un abusador-
Para los que creemos en Dios, nuestra fe es su palabra, y su palabra es vida. Entre Génesis 1:1 y Génesis 2:1, vemos al detalle como Dios dió orden a la creación, y está se mantiene hasta el día de hoy. Nada ha cambiado, seguimos respirando, viendo y oliendo de la misma forma, el orden de Dios no ha cambiado.
El primer mandamiento y el gran mandamiento dice "Amarás a Dios sobre todas las cosas" y "Amarás al señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente". Mateo 22:37-38
"Buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia, y todas las demás cosas serán añadidas" Mateo 6:33
Quiere decir que si alguien me pega, lo primero es reaccionar como Dios me pide que lo haga; claro, no nos quedamos para que nos sigan pegando, nos alejamos y no lo devolvemos. Está respuesta es ante un ataque físico o verbal. "No pagues mal por mal".
Que más cosas en nuestras vidas no tienen a Dios de primero ¿Primero mi trabajo o Dios, primero el partido de fútbol, la reunión con amigos, el paseo a la playa? ¿Cuál es la razón de no levantarnos y darle gracias a Dios? Prendo el teléfono y busco una oración o un devocional, o me detengo a orar en acción de gracias al señor, algo que no me quita más de un minuto.
Todas las promesas de Dios, todo lo que el señor a creado para mí están esperando a que yo ponga al señor de primero "oren por mi, estoy en esta u otra situación, necesito la ayuda de Dios" Y, ¿Dios es el primero en tu vida?
Es momento de hacer un alto en el camino y reflexionar, que hemos puesto por encima de nuestro padre Dios, que nos ha separado de hacer su santa voluntad. "Santificado sea tu nombre y se haga tu voluntad", así lo declaramos y creemos, porque primero estás tu Dios, "Obvio".
¡Dios te bendiga!

Gracias, Jaimito, por servirle al santo de Israel y bendecir nuestras vidas, abrazo!!