Cuando decidimos creer en Dios, creemos que en nuestra vida no van a haber problemas ni dificultades; creemos y esperamos que todo sea como un cuento donde no hay enemigos que nos hagan daño ni enfermedades que nos toquen.
Durante el camino que recorrió el pueblo de Dios cuando fue liberado de Egipto, hubo un tiempo en el desierto que empezaron a quejarse porque el panorama no era nada alentador y dijeron "¡Cómo quisiéramos que el Señor nos hubiera quitado la vida en Egipto! —les decían los israelitas—. Allá nos sentábamos en torno a las ollas de carne y comíamos pan hasta saciarnos. ¡Ustedes han traído nuestra comunidad a este desierto para matarnos de hambre a todos!" Éxodo 16:3
El señor liberó a su pueblo, les prometió una tierra "...donde abunda la leche y la miel.." Éxodo 3:8, mas nunca prometió que no iban a haber desiertos.
Queremos que el señor haga los milagros y los haga completos; que borre nuestras angustias y nos ponga leche y miel en nuestras manos. Que solucione y nos dé paz y tranquilidad con solo pedírselo.
"Pónganse toda la armadura de Dios para que puedan hacer frente a las artimañas del diablo" Efesios 6:11
La lucha va a ser de tal manera que el señor nos dice que nos pongamos su armadura. Por definición y etimológicamente, armadura quiere decir "lo que usan los guerreros para protegerse del enemigo".
La lucha no va a ser fácil, el señor nos advierte que va a ser difícil. Que recibiremos golpes, ataques que nos van a tratar de robar la paz, la tranquilidad. Pero prometió que al pasar todos los desiertos en nuestras vidas habrán verdes campos donde brota leche y miel.
Vístete con su armadura, lee su palabra, cumple sus mandamientos y pasarás el desierto que estás viviendo; saldrás triunfante y vivirás en la tierra que Dios tiene preparada para ti.
¡Dios te bendiga!
