Me encanta como las fiestas nos unen y celebramos juntos por un nuevo año. Comida, vino, pasabocas, pitos, confeti, gorros, todos nos unimos a hacer parte de la llegada del nuevo año. Llegada la media noche anotamos lo que queremos dejar o no repetir del año pasado y lo que deseamos de este nuevo año. ¿Tú que pediste?
Durante la actividad alguien dijo en voz alta -No voy a pedir paciencia, porque Dios me dará circunstancias que requieran mucha paciencia para fortalecerla- todos rieron porque así es, ¡pero no tanto!
"Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe. El que de arriba viene, es sobre todos; el que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla; el que viene del cielo, es sobre todos" S. Juan 3:30-31
La paciencia es una de las nueve virtudes del espíritu santo, (Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Gálatas 5:22-23).
La paciencia no es como un músculo que se desarrolla yendo al gimnasio. La palabra paciencia proviene del latín pati, que significa sufrir. De hecho el participio patiens se introdujo al castellano como paciente (en los hospitales) o "el que sufre".
Hace algún tiempo visite por trabajo una empresa de calzado, de las más grandes de mi región. Todo era movimiento, cajas, camiones, gente por doquier. Mi reunión era precisamente con la gerente de logística. Recuerdo muy bien, una mujer en sus 40's, ejecutiva, pantalón y blusa manga larga. Con claro afán llegó 10 minutos tarde, algo despeinada se disculpó por la tardanza. En medio de la conversación me dijo -es que el día no rinde- a lo que le dije algo que robo su atención -¿quien dijo que tenía que rendir? Vas a hacer hasta donde puedas hacer, mañana será otro día-
Pedir paciencia es pedir sufrimiento, pero cuando lo pides al espíritu santo es elevar tu capacidad de sufrimiento para poder desprenderte de algo. La paciencia es reconocer que no puedo con todo pero Dios si, así que, viene el espíritu santo y toma control; yo menguo para que El tomo el control.
-No quiero paciencia porque deseo ver cómo el otro hace o no hace lo que yo quiero, cuando quiero, cómo quiero- ahí el sufrimiento, el sufrimiento de renunciar a mis deseos.
-¿Otra vez? ¿Hasta cuándo? ¡Con usted no se puede! ¡Cuánta demora! ¡Aquí vamos otra vez!-
Suelta, desprenderte, aléjate, entrega tus cargas a Dios, son cargas pesadas, pero Dios puede con todo.
¡Dios te bendiga!
