PASTOR JAIME MORA

BLOGGER Y PODCASTER

«Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todo será añadido» Mateo 6:33

Que miedo

En mi país, Colombia, estamos en elecciones presidenciales. Todo el mundo se pregunta ¿qué va a pasar si queda uno o el otro?, ¡que nada va a mejora si nos escogemos al candidato de su preferencia! Esta contienda entre candidatos ha traído más división entre amigos y familiares que la misma pandemia.

¿Quién me garantiza que va a ser beneficioso para mí? ¿Quién puede aseverar que no me va a ir bien?  No lo podemos saber, y esa incertidumbre es la que realmente nos molesta, queremos tener la certeza que mi plan va a funcionar.

Las fobias y temores, han estado presentes en la vida del hombre a lo largo de su vida.  ¿Me compro un arma, un seguro de vida, debo dejar de comer esto o aquello porque me puede dar cáncer, me vacuno o no me vacuno, me pongo dos, tres o cuatro dosis? Tenemos miedo a todo.

Con estás palabras no quiero decir que empecemos a actuar como si no hubiera mañana, no; pero debemos revisar si lo que hacemos, lo hacemos por MIEDO o por AMOR.

"En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor" 1 Juan 4:18

"Me tengo que ir a mi casa temprano porque sino mi esposa se enoja", "Mejor no le digo nada a mi esposo porque se enoja", "Tengo que ir a la iglesia por qué sino Dios me puede castigar por no hacerlo" "Tengo que votar por este candidato o nos va a ir muy mal". Revisemos nuestras decisiones y pensamientos e identifiquemos si están basadas en el temor o en el amor.

¿Cómo lograr vivir en el amor de Dios? Creyendo en El, creyendo en sus promesas, creyendo que su palabra está llena de vida, que El no miente, que siempre estará ahí para mí.

Pégate de Dios, vive de su amor, vive bajo su sombra; vive libre y tranquilo de que El está contigo y que sin importar en que situación estés o que presidente quede, siempre estarás protegido por nuestro Padre, porque su presidencia no acaba, es eterna.

¡Dios te bendiga!

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