Esta semana ha sido bastante particular en lo que respecta al fútbol. Lionel Messi es en definitiva uno de los mejores jugadores de fútbol de la historia. Ha jugado para el Barcelona de España desde sus inicios y nunca se pensó que algún día se iría de ese club, sino que ahí terminaría su años como jugador de fútbol. Hoy se va a otro club a vestir otra camiseta.
Te has puesto a pensar, ¿Qué sería de nosotros si nuestro padre Dios cambiara de camiseta? Detente un momento a pensarlo.
Imagínate estar con El y que ya no recibas paz; imagínate que le des comida o abrigo a un necesitado y te sientas mal; imagínate abrazar a tus hijos y ya no poder vivir el amor. Imagínate leer su palabra, asistir a la iglesia, cantar una alabanza y no sentirte lleno. Imagínate orar y que no te escuche.
"Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, donde está el Padre que creó las lumbreras celestes, y que no cambia como los astros ni se mueve como las sombras" Santiago 1:17
Damos muchas cosas en nuestras vidas por sentadas, y así como en el fútbol cambian o se acaban, pero siempre estamos seguros que Dios no lo hará
"Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos" Hebreos 13:8
Jesús siempre lleva la misma camiseta, siempre juega para el mismo equipo, EL TUYO. Tienes al señor de señores jugando para tu equipo, siempre ha tenido puesta tu camiseta y siempre espera a que lo pongas a jugar en el partido de tu vida.
Dale la oportunidad, dale el chance que el mejor de todos gane los partidos por ti; el dará su vida para que ganes, ya lo hizo una vez. Deja que Jesús lleve el 10 de tu vida y disfruta jugar con el mejor de todos los tiempos.
¡Dios te bendiga!
