Mis hijos, desde que eran pequeños, cuando necesitaban consuelo siempre han buscado a su mamá; aún ahora lo hacen. No hay como un abrazo, una palabra de aliento, un beso de mamá.
Cuando nacemos generamos un vínculo emocional muy fuerte y hermoso con nuestra mamá. Las mamás, o quien suplió esa responsabilidad, procuraron darnos todo a su alcance: seguridad, protección, confianza, paz, amor y muchas más que encontramos en mamá.
Mi esposa y yo hemos visto, como la ausencia del amor de mamá deja vacíos emocionales en los niños: falta de confianza, baja autoestima, inseguridades, resentimientos. Cuando el niño crece con estos vacíos, desencadena actitudes negativas en la adolescencia o adultez como dificultad para construir relaciones positivas, felicidad, paz interior, capacidad de servir, amar.
¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de Dios! ¡Y lo somos! 1 Juan 3:1
Dios nos adopta cómo hijos suyos y nos da el AMOR PERFECTO. El amor de Dios llena todos los vacíos, todas las necesidades de nuestro corazón que hayan quedado de nuestra infancia. Nuestros padres hicieron su mejor esfuerzo, pero son humanos, son imperfectos, y los amamos sabiéndolo; solo el amor de Dios es perfecto.
Y nosotros hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama. Dios es amor. El que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. 1 Juan 4:16
Vive libre, vive en paz, vive confiado, vive el amor de Dios. Nuestro padre nos quiere felices, plenos, prósperos, siendo luz para tantos otros que buscan amor y felicidad en la tierra vanamente. No hay nada en la tierra que llene todo nuestro ser como el amor de un padre, y nuestro Padre es Dios.
Escúchalo, lee su palabra, sigue su camino; como el mejor Padre, quiere lo mejor para sus hijos.
¡Dios te bendiga!

Hoy escribe, emoción para actuar. y ese Jesús que conocemos que nos reconforta y nos da el amor que acompaña.