Dentro de las actividades que hago, trabajo en el sector agropecuario vendiendo productos para la protección de cultivos. Fertilizantes, abonos, plaguicidas orgánicos o químicos, son algunos de los productos que se necesitan para que las plantas den un buen fruto.
Así como nosotros trabajamos en las plantas, Dios a trabajado en nuestras vidas; nos ha fertilizado con palabra, pulido con sus mandamientos, nos ha limpiado con la sangre de Cristo y nos ha cuidado de las plagas y enemigos, ¿Qué tal el fruto que estás dando?
"Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley" Gálatas 5:22-23
"Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?" S. Mateo 7:16
Aquí es donde se pone bueno el asunto. Cuando visito los cultivos los agricultores dicen "Está fruta es de lo mejor" se pueden ver muy bonitas por fuera pero hay que verificar que cumpla la norma. De la misma forma nosotros vemos los frutos del espíritu Santo y decimos tranquilamente "Los tengo todos, estoy súper bien", muy lindo que lo digamos pero ¿Cumplimos el standard?
"Sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir" 1 Pedro 1:15
Nuestro estándar es Cristo. ¿Quieres mejores frutos? Entregarle el control de tu cultivo al señor, el control de tu vida a Dios, Él es el mejor sembrador, el mejor cuidador, el mejor en todo; cuando las cosas están en sus manos todo es mejor.
Pídele al señor en oración y ayuno sobre el fruto o los frutos que deseas que Dios trabaje en ti; pídelo con todas las fuerza de tu corazón, esforzándote y valiente, y nuestro padre que todo lo escucha desde lo alto concederá los deseos de tu corazón.
Y recuerda, cuando se empiecen a ver los frutos, dale toda la gloria y la honra a Dios padre, dale gracias, eso a Él le agrada, es su voluntad.
¡Dios te bendiga!
