Piensa por un momento lo que haces cada día desde que te levantas hasta que te acuestas. Piensa lo que comes, vistes, como te mueves de una lado para el otro. Todos los días parecen comunes y corrientes, nada extraordinario.
Hemos llegado a creer que para que las cosas sean extraordinarias deben ser como de otro mundo o tiene que hacerlo otra persona para que así parezca.
La palabra extraordinario viene de las dos palabras que la componen, extra y ordinario, que quiere decir "fuera de lo normal". Dicho esto, hay muchas formas de hacer las cosas extraordinarias.
Si al despertar lo primero que haces es prender el teléfono, que sería lo normal, no lo hagas; más bien da gracias por abrir los ojos, por el trabajo que tienes. Dale un beso a quien tienes al lado, a tus hijos, deséales un buen día y bendícelos. Detente a saludar a tus compañeros de trabajo y colaboradores, escúchalos. Estás haciendo algo extraordinario.
"Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente" Romanos 14:5
Tenemos la capacidad de hacer de un día común y corriente en un día extraordinario, solo basta que lo veas así. A veces podemos caer en la larga espera para que algo extraordinario suceda, cuando tenemos la posibilidad de hacer los extraordinario, de hacer una diferencia en nuestras vidas y en las vidas de los demás.
No esperes el milagro, SE el milagro. Nunca se sabe, un beso un abrazo, un saludo puede hacer toda la diferencia en la vida de alguien.
Vive extraordinariamente!
Dios te bendiga!
