PASTOR JAIME MORA

BLOGGER Y PODCASTER

«Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todo será añadido» Mateo 6:33

Malos Hábitos

Conversando con los jóvenes que están trabajando con nosotros para salir de las drogas, hay varios patrones que desencadenan ciertos comportamientos que terminan en el consumo.  Uno de ellos son los hábitos destructivos que no parecen serlo.

Por definición, un hábito es una actividad o actitud que se hace habitualmente, diariamente. ¿Cómo sabemos si lo que hacemos está bien o me hace bien? La palabra de Dios dice....

"Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica" 1 Corintios 10:23

Todo lo puedo hacer pero no todo lo que haga me hace bien. Aquí es donde inicia el problema porque primero debo preguntarme ¿Que quiero y por qué o para que lo quiero?

"Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites" Santiago 4:3

El patrón repetitivo es la búsqueda de satisfacer los deseos, satisfacer lo que yo creo que necesito para ser feliz como cosas materiales, pareja, dinero, reconocimiento. Cuando logro tener esas cosas y no logro ser feliz viene la decepción que desencadena otros sentimientos como tristeza, irá, amargura, rabia, viene el deseo de satisfacerme y lo busco en placeres inmediatos como el licor, drogas, sexo irresponsable, etc.

Para evitar este círculo vicioso es necesario hacer un alto (por eso se internan en la fundación), meditar que es lo que realmente me hace bien y como alcanzarlo. Es importante tomar conciencia de que lo hábitos positivos me van a llevar a una estabilidad emocional, física y espiritual y allí hay verdadera y permanente felicidad y gozo.

A veces creemos que por ser hábitos inofensivos, no van a terminar haciendo ningún mal a mi ni a nadie. El más pequeño de hábitos que no sumen sino que resten, terminan en el tiempo llevándonos a estados de ánimo negativos dónde no sabremos que pasó. Por ejemplo, ver excesiva televisión o juegos en el celular pueden llevar a la procastinación (aplazar responsabilidades). Al ver que no estoy logrando mis metas por pequeñas tareas y no poder culpar al celular o al televisor, porque realmente es mi culpa, termina en decepción, rabia, amargura, que me lleva a un estado de tristeza y debo solucionarlo rápidamente y tomo malas decisiones.

Revisa permanentemente que hábitos tienes que pueden parecer inofensivos pero a la larga pueden dañar tu desempeño, terminar tareas y cumplir tus metas. Pequeños ahorros, apagar el televisor y dormir, menos tiempo en las redes sociales, son solo algunos ejemplos. Hazlo por ti, porque nadie más lo puede hacer, es tu vida.

¡Dios te bendiga!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *