PASTOR JAIME MORA

BLOGGER Y PODCASTER

«Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todo será añadido» Mateo 6:33

Un niño de verdad

Recientemente me ví la película Pinocho de Guillermo del Toro, un poco larga, pero muy interesante la perspectiva que usó el director para desarrollarla, se las recomiendo.

Pinocho es un muñeco de madera que toma vida por la mano mágica de una hada madrina para que haga feliz a su creador Gepetto.  Hay varias versiones de la vida de ambos, pero todos coinciden en la extraña vida de Pinocho.  Le suceden todos los problemas, lo secuestran y hasta termina en la boca de una ballena, y todo le sucede porque no hacía caso, era necio.  Además, cada vez que mentía le crecía la nariz.

Debo decir que me puso a pensar. Todos tenemos una parte de Pinocho, hacemos lo que queremos, cuando queremos, cómo queremos, mentimos y no obedecemos.  Pero como padre me puso a pensar en Gepetto.  Gepetto quiso cambiar a Pinocho para que fuera el hijo que el quería; lo regañaba, le decía palabras fuertes que herían el corazón de Pinocho, lo que lo llevó a irse de la casa y meterse en más problemas.

"Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor" Efesios 6:4

Debo decirlo que me tocó el corazón.  Tengo cuatro hijos a los cuales amo con toda mi alma pero acepto que, al no ver qué hacen lo que yo quisiera que hagan, puedo llegar a ser muy fuerte con mis palabras, lastimando su corazón y haciendo que se llenen de ira.

Ser padre no es fácil, pero más difícil es ver el error, reconocerlo y hacer lo necesario para corregirlo.

Nuestro orgullo de padres nos limita ver más allá de nuestro criterio y experiencia; si mi hijo no actúa como yo, es porque no es como yo, ellos son personas independientes en desarrollo. La relación padre - hijo empieza desde "Dad gracias al señor por todo" (1 Tes 5:18). Cuando somos agradecidos por lo que tenemos, lo atesoramos, protegemos y cuidamos, y nos esforzamos para ser "buenos administradores" (1 Pedro 4) de todo lo que nos ha entregado el señor. Y en cada una de sus equivocaciones y errores, corregirlos aplicando lo que nos dijo Jesús "perdonar hasta 70 veces 7" (Mateo 18:22)

A Gepetto le faltó pedir perdón y corregir su comportamiento hacia Pinocho A TIEMPO. Esa es la enseñanza de la película, que los padres corrijan y pidan perdón, y así evitar tener que salir corriendo como locos detrás de nuestros hijos, desesperados porque vimos tarde nuestro error, y terminar juntos en la barriga de una ballena.

Pide perdón a tus hijos, diles que los amas con locura, y sin importar que hagan o dejen de hacer, aciertos o equivocaciones, diles que siempre estarás ahí para ellos.

¡Dios te bendiga!

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